Perros pequeños, perros grandes

Tal vez no lo sepáis, pero soy la orgullosa dueña de un cachorro mezcla de labrador y pastor belga, para más datos eso implica que es una preciosa perra que suele rondar entre los 33 y los 35 kilos, es decir, un perro grande. Aunque sea grande es muy buena y tranquila, menos cuando se encuentra con alguien conoce que se mata (casi literalmente) por intentar saludar.

En este año y pico he tenido la posibilidad de conocer a mucha gente, tanto gente que me increpaba por llevar perro (he tenido varios encontronazos con gente que me ha dicho que la caca del perro se recoge, cuando estaba esperando, bolsa en mano, a que terminara para recogerla) como niños pequeños que se acercaban para jugar con ella y que les lamiera las manos.

Otra cosa que es irremediable de tener mascota es tener que tratar con dueños de otras mascotas, mayoritariamente se puede dividir como va a ser un dueño en función de como es su perro: grande (desde mastines o san bernardos a pastores alemanes o rottwailers), medianos (beagles, pastores australianos, cockers…) o pequeños (bulldog francés, chihuahuas, carlinos, silky terrier, etc).

Normalmente los mejores dueños suelen ser los dueños de perros grandes o medianos, tenemos muchos amigos con esas razas y no solemos tener ningún problema e, incluso, suelen ser los que mejor se portan. Supongo que al ser perros grandes los tenemos muchísimo más controlados a la hora de cómo se van a comportar. Por ejemplo, si un perro pequeño se te sube es muy gracioso, si se te sube un pastor alemán puede resultar muy impresionable e, incluso, asustarte.

Además, en cuánto un perro grande ladra se oye el típico comentario de “ese perro es agresivo, debería ir con bozal” (historia totalmente real). Sin embargo, como ya he dicho no he tenido nunca ningun problema con perros grandes, se acercan tranquilamente, se olfatean, juegan a perseguirse, etc…

Tampoco he tenido problema con perros medianos, siempre han sido igual de respetuosos. Acercarse tranquilamente poco a poco, olerse y empezar a jugar. Sin intentos de mordiscos, ni ladridos excepto para alentar a otro perro a jugar.

Mis problemas han llegado con los perros pequeños, hay varios dueños de perros que cuando nos ven pasear se cambian directamente de acera o cogen a sus perrillos en brazos. ¿Adivináis cuál es la respuesta de los pequeños? Ladrar. Ladrar como si les fuera la vida en ello, con una ira y una mala leche incomprensible. Otra veces nos hemos encontrado a otros perros pequeños dentro del parque de perros y no hemos podido entrar porque se ponían a gruñir y a arremeter contra la valla, sin contar que la única vez que han mordido a mi perra fue un bulldog francés.

Entonces, me pregunto si por regla general parecen tener peor humor ¿por qué la gente no es capaz de tratar a un perro pequeño con dureza? Porque al ver a una pequeña bola de pelo blanco, tirando con locura de la correa, mientras ladra sin cesar, enseñando los dientes y con los ojos fijos en mi perra, me dice la señora “no te preocupes, sólo quiere jugar” me tiene que valer… Si la sensación que me da es de que quiere jugar, sí… Pero al desmembramiento…

Un poquito de cabeza, por favor.

 

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About Irene L. Adler

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  1. Lunes de vacaciones | El Freakaguas otaku - marzo 25, 2013

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